lunes, 11 de abril de 2011

Putos Payasos del Destino



Me tocó sufriros de nuevo, los retorcidos payasos del destino asomaron desde el arcón de los olvidos, recóndito y perdido en el extremo opuesto de mi cuarto. Los quería yo esquivos a mi rauda felicidad matutina y truncada por las vespertinas viperinas bocas que acechaban a la mía. ¿No serás feliz? Me susurraban y para no plantarles cara, hice caso omiso. De mucho no me sirvo, ni yo, ni tú, ni lo que otros pudieran decirle ya a mis oídos. Qué hiciste por mí, que les dejas revolotearme el rostro con sus bromas y carcajadas jocosas, pintadas en tristes falsos rostros de maldades insufribles, de caminares torcidos con rojos zapatos huecos de pisar los adoquines de los despropósitos maldichos.

No os riáis de mí, payasos. Qué insulto más vano, mas no es por prevenir, nunca fui bueno en las reyertas de lo hablado. Ahora bien, aquellos que saben donde acecharme, desde donde darme, donde han encontrado el enclave de mi débil debilidad, no me pidáis un duro asalto, os habéis equivocado de contrincante, no me basto. No soy diestro con estoque, espada, puños o dardos, no, no soy duro para defenderme, solo pongo mi otro costado, ya que tengo el izquierdo apuñalado con ensaño, que dejó de sangrar hace más bien un par de días escasos. Comiencen por el diestro si no es mucho rogarles, cuando no quede donde seguir hundiendo lanzas, picas o puñales, pruebe de frente, si con suerte, los malditos payasos de afiladas uñas y dientes le han dejado algo...

No voy a rendirme a los demás, no voy a pelear por razones de palabras que se perderán en olvidos y trasiegos en un par de amaneceres, no voy a derrotarme, porque ya me derrotaron. Cada vez que gano una batalla, tres duras guerras perdidas le preceden. ES MI SUERTE, si es que queda algo de ésta por alguna parte.