viernes, 26 de febrero de 2016

Nadie se atreverá



Nadie se atreverá a decir que no te escribí verso alguno,
mientras todos asomaban la cabeza,
para adornar tu pasar con miradas acompañadas
de caudalosas bocas de gesto obsceno,
nadie se atreverá a susurrar que yo no pintaba lienzos
con poemas tiernos de mirarnos, de sentir complicidad,
de lograr hacerte sonrojar, de entornar miradas
y soñar con un regalo, de enrolarnos en un sencillo abrazo
y confirmar que encajamos por completo.
Nadie te dirá que no te echa de menos,

Mas llegado el momento, si diré que la amistad lograda
bien vale guardarse con recelo.
Es día de alegres reencuentros, disfrútalos,
sueña y vive con los que tienes de compañeros,
es ahora, para siempre, y por ello,
Nadie, hasta nuestro encuentro,
te habrá regalado antes unos versos.
 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Ella

Ella. Por ser, era mil cosas y una sola a su vez.
Por sí sola, era toda grandeza, sin más.
Mas, una sonrisa suya era agua que beber.
Ella y sus ojos de cielo azul reflejando mar...

Era la poesía en carne viva.
Es el poema que jamás se recitaría
Era lectora y compositora compulsiva
Y ella ni tan siquiera lo sabía.

Era oído, voz, pluma y papel de cada verso
Cada vez que podía rogaba a la voz de:
-"Niño, anda leeme lo que hayas escrito"-
Anhelaba leer y escuchar el uni-verso.

Era agua en donde bracear
Ella será siempre mi medalla de oro.
Ha sido mi mayor orgullo y logro.
Y recordaré siempre su poema favorito:

De la joven cristiana y el moro piadoso.
Historias de amor de épocas pasadas
Historias bajo cielos más azules que el de hoy
De azul inimaginable, como su mejor blusón.

Todas las alhajas y bienes, por verme nadar
Todos lo metales ganados,
Sólo por poder sostener su mano
Antes de partir al más allá.

martes, 10 de febrero de 2015

Es posible

¿Es posible ver duendes,
Donde los verdes turnan púrpuras?
¿Es posible nadar como peces
Fuera del agua, sin boquear con locura?
¿Es posible pintar liendres
Con indiscutible hermosura?
¿Es posible lograr ser
Quién otorgue virtud pura?

Es posible que te vuelva a ver
Hoy, mañana o ayer, nunca es momento
Nunca es correcto. No lo veo.

Todos en desacuerdo. Incluso tú.
Todos en deseos de no verlo. Menos yo.
Todos deseando. Todos de acuerdo.
Tú y yo. Bucle en desea-acuerdo.

Siempre pensé que el momento
No había llegado. Siempre pensé.
Siempre erré o no.
Pero siempre deseare que llegue...

Nunca será el momento perfecto.
Nunca. Ninguno. Nunca...

Ninguno menos éste: en presente.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Con cuidado...

Con cuidado y a oscuras, moviéndose despacio, se va acercando a la cama, va apoyando su liviano cuerpo sobre las sábanas, procurando no hacer ruido ni movimientos bruscos. Ella sólo busca deslizarse dentro para abrazarme con la máxima ternura una vez se halla tumbada.

El gesto de tal dulzura y cariño con el que me abraza, logra arrebatarme de los brazos de morfeo. Tanto amor postrado en un gesto, tal que una caricia, sobrelleva a mi ser al sosiego extremo durante el primer pestañeo. Respiro pausado y voy postrándome, con la misma ternura recibida, hacia el cuerpecito que se ubica a mi lado.

Siento como se va desvaneciendo, se introduce en un mundo de sueños, su gesto de máxima comodidad y placer brilla por encima de las tenues luces que adornan nuestro dormitorio. Batalla al sueño con victoria. Mas, tanta ternura lleva a mi ser a no querer volverse a vencer por el sueño, deseo con fuerzas no dormir y sostener el máximo posible esta sensación de bienestar que posee todo mi cuerpo. Lo consigo, con todas sus consecuencias.

Ahora que hace quizá horas que ella duerme, ahora, y desde hace horas, soy yo quien no duerme. No importa, soy feliz. Desprendo con cuidado mi cuerpo de su lado, vienen a mi mente letras de las más bonitas canciones de amor que recuerdo. Las tarareo en mis adentros hasta salir del cuarto sabiendo que ella sigue descansando.

Mi ser no puede retener tal sensación de placer y amor. Decido prepararme una infusión y sentado desde el salón contemplo la naranjada luz de la farola. El mundo se hacer perfecto por la noche. El mundo.El tiempo. El ser humano. La transcendencia. El amor. Son parámetros variables de la vida, VARIABLES. Sin embargo siento una sensación de constancia en mi alma.

Hoy, pienso, qué día es, qué momento, quién. Felicito a quien cumple años este 29 de diciembre y regalo estas líneas a quién curioseé leer, hoy el mundo es un día, y el día de hoy es un mundo esperando a despertar y regir con CONSTANCIA cada una de las variables que hemos sido puestas en él.

Feliz vigilia a cada uno de vosotros.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Volver a cimbrear

Hoy, igual que ayer, volví a recordar las enérgicas batallas de fuerza y alevosía con la que desenfadabas y desarmabas mis abrazos cada anochecer. El deseo fugaz de volver a cimbrear como dos corcheas en un vibranto de aquel violonchelo...
Luchas de miradas contenidas, roces y caricias se sucedían con electricidad, y fatuas sonrisas nerviosas pintaban los labios.
Labios que desenvainaban las dagas por lenguas entre nosotros. Un duelo por siempre inacabado, de igual modo que los abrazos cambian de rumbo a las caricias, con las que sobornar las manos del adversario.
Un mordisco precipitado a tu labio inferior delata, con picaresca, mi inquietud por lidiar tal que enredadas raíces de secuoyas milenarias nuestras piernas...
Manos se deslizan bajo las vestiduras que aun perduran en nuestros cuerpos sedientos del sudor del otro... El cabello se entremezcla en vientos iniciados por suspiros y resoplos de placentera impacencia. Un placer invocado por un ritual de caricias en su plenitud de intimidad. Una impaciencia debida a las prisas por volver a cimbrear al mismo compás...
Desde hace ya un tiempo, no hay huecos para modestias o cortesías, ser natural y sincero nos mueve al mismo seno, el mismo que regateo cual experto cupier con los dedos de mi mano, a la vez que presto mi boca a tu cuello previsto de estremecimientos a causa de diversos mordiscos colocados con ligero detallismo. Y al ritmo de dos cuerpos que vuelven a cimbrear al mismo metrónomo compás.
Y solamente tu latir puede superar en frecuencia a mi respiración irregular, y sonreír al mirar, y seguir respirando con dificultad después de todo, y pensar que ambos ganamos la contienda, y mirarte a los ojos de nuevo, tranquilo y constante... Y sentir que te vuelves a enamorar, una y mil veces más...

lunes, 8 de septiembre de 2014

Me da qué pensar...

Las calles comienzan a vestir
Sus mejores hojas de abedules.
Se cansan de llorar sauces
Por los corazones que se dejan,
En Épocas de sombrear soles al final del estío.

Me da qué pensar...

Triste de ver que ya no baten mariposas
Ni se baten en duelo las briznas de hierba
Al acercarse su paso firme y constante
Acompañado de sonrisas que tan sòlo sé ver yo.
De esas que dibujas con la imaginación en labios de otros.

Me da qué pensar...

Perdido en el traqueteo del día a día,
De trenes, de estaciones, de vías...
Se pintan desasosiegos en el vestidor
Del andén de hoy, para enfundarse
Con pesares mañanas de inicio de semanas.

Me da qué pensar...

Deseos de correr pisando las hojas que apenas comenzaron a asfaltar la ciudad
Adornan tus pensamientos... Anhelos,
Recuerdos, pensamientos... Pensar, pesar, pesares ahogados...

Me da qué pensar...

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miércoles, 11 de junio de 2014

Vos sois ella

Ella es un lienzo sobre el que pintar, ella es dibujar deseos de ambición, dando pie a la imaginación, el recorrer de un lado al otro su tacto, su esquema corporal, deslizar tus manos o pincel para perfilar los humanos rasgos de idealismo y complejidad. Ella es ultimar con paciencia y esmero cada rincón, sin que se pierda la mínima esencia de perfección.

Ella es el papel sobre el que plasmar los versos improvisados instantes antes en tu pensamiento. Miento si no es inspiración y rima, vida y muerte de poetas. Ella es más que el papel y el poema, Ella es el cuento, el texto, el sudor de lo compuesto, el resto que dejas guardado hasta tu siguiente escritura. Ella es ese verso perdido sin ser publicado o recitado.

Ella es canción, un canto de sirenas, algún tipo de musica celestial. Ella posee la conjunción perfecta de tonalidad al hablar. La lentitud y velocidad perfecta al pronunciar para que cada sencilla letra, mera silaba, definida palabra e incompleta frase sean elegantes notas, rítmicos compases, agradables pentagramas y preciosas composiciones. Ella es canción al caminar. Ella es música que cantar cada noche con susurros al oído.

Ella no es más de lo que se ve, lo que deja mostrar. Ella es ese hombro destapado para insinuar, ella es ese momento sin ropa antes de irse a dormir.  Ella es ese instante antes de alcanzarte al venir hacia aquí. Ella es el haz de luz al iniciar cada nuevo despertar, haciendo al sol quedar en segundo lugar. Ella es un lunes de primera hora, Ella hace que sepa a viernes al salir de casa, a trabajar. Ella da sentido a cada larga jornada laboral. Ella es sencillez: Ella es simplemente maravillosa.

Y ahora que deseáis conocer su nombre, poner un nombre, designar una personificación de Ella, ya que anheláis conocer a la susodicha Ella, diré que Ella está siempre cerca. Porque Ella sois vos. Mi alterego, capaz de sostener en equilibrio mi bipolaridad.

lunes, 2 de junio de 2014

TE ACUERDAS DE... Un recuerdo de hace 5 años...










Plas... Plas... Plas... Plas... (tomo un poco de aire y prosigo) Plas... Plas... Hoy el mar estuvo tranquilo. Hoy no importunaron sus olas (motivo por el cuál tampoco me detengo cuando braceo). el agua, cristalina como nunca lo hubiera sido, me permitía ver lindos peces casi transparentes algunos, otros grandes con colores vistosos, como escabullían alejándose ante mi llegada. Pero no les importuno, me da tiempo a observar a cada uno una centésima de segundo, les sonrío y prosigo. Mis brazos no se cansan, mis piernas les acompañan acompasando un ritmo 3 veces más rápido, sincronizado, como una banda sonora, emiten la melodía que más me relaja en este mundo. No hay bordillos, paredes, ni ningún impedimento, solo me frena el temor de alejarme en exceso de la orilla. Aunque esto ocurriera, no me asustaría. Tomaría una vez más aire y volvería mecido por la ligereza de la brisa mediterránea. - Este día fue inolvidable.

El aire aun no era sofocante, el mar no levantó bruma anoche, se permitía recibir a un solitario bañista, que relajadamente se mecía, al compás del giro de sus hombros. Una tras otra, las brazadas se dibujaron, forman un surco metros tras él, y con sus pies despierta una ligera espuma, haciendo cosquillas en la arena que metros por debajo le observaba al cruce de su mirada.

No había más, solo me sentía, y feliz de serlo. Podía continuar mucho más, casi tanto como quisiera, el mar me lo permitía, pero un precavido nadador, nunca se alejaría más allá de la vista de quién pueda observarle en una orilla. Sé que no tenía de qué temer, no existía marea, jamás vi el mar tan receptivo, tan sonriente... y deseé con todas sus fuerzas continuar, probarme a mí mismo.

Pero sin más, sin motivo, sin necesidad, sin cansancio, sin ningún otro pensamiento por mi mente, me detuve. paré de moverme. cerré los ojos, verdes como nunca antes los había tenido, y me dejé mecer, en posición vertical. Había llegado lo suficientemente lejos como para contemplar con dificultad el fondo desde la superficie y lo bastante profundo como para no alcanzarlo sin bracear al menos una o dos veces. Quedaba lejos, unos 4 metros por debajo de mis pies, sin embargo, aquello no me incomodaba. Respiré una amplia bocanada de oxígeno y dejé que mi cuerpo descendiera por sí sólo, sin mover un ápice de este.

En algún momento de este viaje, algo acarició mis dedos de los pies, era suave y muy agradable, no abrí los ojos, sabía con certeza de qué se trataba: había tocado el fondo. Era la arena más fina, suave y agradable que jamás rozó mi piel. Sonreí ligeramente, sin abrir la boca, manteniendo todo el aire posible, un poco más.

Aguanté, todo cuanto pude, hasta que sentí que los pulmones me solicitaban aire, y me impulsé, aprovechando la suavidad del suelo, tomé con gran presteza el ascenso que me llevó a una nueva explosión de sensaciones al llenar de nuevo los pulmones con oxígeno renovado.

La vuelta decidí comenzarla a espaldas, dejando al sol de cara, saludándole tras mis cromadas gafas, aquellas que siempre me acompañan, de las que tengo pares y pares, por miedo a quedarme sin unas de repuesto. Tanto era así que dejé 3 en mi mochila y no estoy seguro de que haya sobrevivido al menos una de ellas.

Antes de llegar a donde pudiera hacer pie, giré y con una auténtica explosión de adrenalina continué a mariposa, esta vez empujado por unas diminutas olas inapreciables que me levantaban aun más de lo que era capaz por mi mismo, sorprendido aumenté el ritmo, tanto, que para cuando quise tomar aire, casi me encontraba en la orilla, y en ésta, estaban, inamovibles como en la vida real, mis amigos, aquellos que siempre quieren verte y disfrutar de tu compañía. Sonrieron y continuamos nuestras vacaciones como cualquier otro día.

viernes, 30 de mayo de 2014

Ella podría ser yo

Aun no es de día, la pasada madrugada favorece un gélido amanecer, aun en penumbra pude percibir su necesidad de llamar la atención. Con peinado cuidado hasta un límite insospechado, muñecas con excesivos adornos y uñas de colores para evitar que algún despistado pase su presencia por alto.

Alta de por sí busca alzarse aun más por andamiaje calzado. Camina a golpes, simulando pisar pescuezos de aquellos que amargaron y criticaron anteriormente.

Ahora ella deslumbra, aunque no como imagina. Lee un libro mostrando a todos su portada, anatomía de grey, creí ver. No presté tanta atención al libro como al gesto. No aparta sus opacas gafas de sol. El vagón en tinieblas impide ver si lee o dormita. Aun hace fresco, el suficiente para no retirarme la chaqueta. Ella, sin apenas dejar mucho a la imaginación, juraría que he visto en un instante que tirita.

Ella alza a ratos la vista y mira si aun es destino del resto de miradas. No pierdo detalle de los gestos y sonrío al acertar: aparta las gafas de sus jóvenes verdes ojos para localizar la esquina del papel y pasar pagina. Casi 10 minutos enfrascada en tal interesante pagina...

Pobre de ella, ansiada por recibir aprobación externa, pobre de ella... Pobre de mí, que vi mi reflejo en ella, y, aunque exento de pendientes por doquier, ropa presuntuosa, calzas y demás adornos y florituras... Ella podría ser yo, no hace tanto tiempo...

martes, 20 de mayo de 2014

Ella es tres puntos suspensivos

¿Alguna vez has conocido un ser tan puro, digno de mención, de versos inmersos en una métrica sonora dentro de una prosa como ésta?
¿Alguna vez has sucumbido a la inocencia?
¿A una mirada dulce, afable, tierna, directa, amable, buena, completa, llena, brillante, tenue y constante y de mil adjetivos más?
¿A los ojos de madurez, de buena fe, de sentimiento, capaces de transmitir tal paz y sosiego con solo corresponder su mirar...?
Ella... de dulce ser, de calidez y fría tez, de pelo suelto para regalar caricias a la brisa, de rostro de ángel y boca predecida para sonreír. Ella... de labios creados para pronunciar perfectas las palabras que prefiera,  que acierta, que genera curiosas melodías al hablar.
A ella... que pregunto deseando ver miradas de complicidad y palabras de felicidad al compás de movimientos elegantes. Ella... que brinda sin dudar el mejor de sus abrazos siempre que él no pierda la oportunidad de ser quién lo reciba... Ella... a quién buscan los abrazos con mínima certeza de necesitarlo.
Ella... Podría ser prosa narrativa, o lírica, o las dos al tiempo que el más retorcido verso. Ella, si tuviera que describirse con fonemas, no se pronunciaría, ella... Ella es eso mismo. Ella y suspiro, ella es los mismos puntos suspensivos...
Una vez pidió que le escribiese algo y por ello creo lindo describirle hoy como uno de mis textos...

lunes, 19 de mayo de 2014

Nada tan hueco

Directo al destino diario
En el mismo tren, todos secos,
Todos gritando silencio matutino
Repleto de gestos serios,
Simples ojos huecos...

Se pierde el tiempo del trayecto
En Cuidar los movimientos
Con normas de comportamiento
No me salgo de mi espacio, de mi hueco,
No tiento a mi intelecto.

Conservo locas ideas
Ocupan mis pensamientos
Recuerdos y anhelos
Pesados y lentos
Me quedo sólo, en el asiento.

Pasa el tiempo, no pasa nada
Con poco, me voy durmiendo,
Suelto muy lento, un suspiro,
Se escapa sin más mi aliento.

Nada es más hueco
Que el bullicio del silencio
Del vagón, del tren repleto de un metro.
En cualquier hueca estación,
Nada es más hueco.

Nada más lleno que la última parada
Solo yo y el señor durmiendo.
Aquel del discurso pleno
Aquel que di algo de dinero.

Nada más lleno, más hueco
Nada más, silencio, silencio.
Apuro a ser el último,
Mi acompañante ya marchó.

Y yo renuncio al abandono
De lo lleno y ahueco el día
Y este vagón antes repleto,
Repleto ahora de nuevo. De silencio.

Nada tan lleno, nada tan hueco.

viernes, 16 de mayo de 2014

Caricias de una estrella

No hablaré de mí, resulta más interesante observar... Y hacer tuys historias de cada día.

Llegó ella. Una joven morena de tez y melena, sonrisa afable, desprende inocencia, soñolienta a falta de su primer café. Mira el reloj dos veces en un minuto sin parecer saber qué hora es, ansiosa describe gestos nerviosos y anuncia su impaciencia sin posar sus ojos en nada y observando todo, dentro y fuera del vagón.

Llegamos a la siguiente estación y se desboca su mirada, observa el andén, la hora y todos los rostros que esperan en él. No localiza lo que busca, se hunde en su rígido asiento y aprieta los labios con gesto de decepción. Algo fallaba esa mañana para ella...

Entonces llegó él. El vagón en su mustio silencio, a la espera de llegar y despertar tras el siguiente café, rompe su sobriedad con los saludos que comparten.

No hay besos, ni en la mejilla siquiera, quizá solo sean conocidos e instintivamente observo la escena a la par que comienza mi escritura. 

No hizo falta ser un gran observador para notar en ella una chispa en sus ojos, un suspiro se escapa de su pequeña boca y exhala con él todo nerviosismo que no desea transmitir, pasa a una quietud que sorprende tras su estado antes descrito. Pinta con sus manos trazos muy controlados y lentos, habla con pasiva pronunciación y coge un papel rosado entre sus manos para iniciar figuras de papiroflexia. Un sistema muy hábil de gestionar y canalizar su previa situación. Él, ajeno a lo ocurrido antes de su llegada, se limita a ocupar el asiento libre a su izquierda.

Él, más bajito, también moreno de pelo con corte sencillo, con barba salteada y completa, es feliz con estar junto a ella. Proyecta sus rodillas hacia ella, el cuello y los hombros se enfocan en busca de la conversación perfecta.

Acercó despacio su rostro y comentó con voz suave cuánto le gustaba el perfume que llevaba, y ella, sin apenas girar el cuello aceleró unos instantes su ritmo de dobleces y tras insprirar discretamente, respondió sin mostrar interés diciendo:

- El de siempre...

Él, volcado de pleno en obtener su atención y procurando inútilmente no desvelar su emoción, posa sus manos en las rodillas y rasca constante sus rótulas. Busca su oportunidad y le pregunta por sus amigas, la noche de viernes y sus posibles planes, ella contesta sin entusiasmo y pocas palabras que su mejor plan para un viernes noche consistiría en ver una peli y charlar con su madre.

Estrés, júbilo, nervios, emoción desbocada... Él se sobresalta ante la inminente oportunidad brindada y ella, llena de alegría se limita a contenerse en una sonrisa disimulada, bajando su rostro. Se sabe dominadora de la situación, mas siendo una muchacha todavía y él, cordero de fábula a merced de un ingenioso y astuto lobo, muestra ingenuo su iniciativa proponiendo un estudiado y original plan de noche, para nada improvisado y con intención plena.

Ella, que no había levantado la vista de sus manos, había creado durante este rato, una curiosa y elaborada estrella de 6 puntas, parecida a un copo de nieve, simétrica y a la vez diferente a todas las que había visto antes. Sin contestar, pide al joven que la sujete, y busca en su mochila.

Él que no había apartado los ojos de ella en todo el trayecto se sumerge en el mismo paisaje a través del ventanal de cada día. Ella encuentra otro trozo de papel, más pequeño, en tono burdeos y señala la estrella en las manos del muchacho.

- Ésta es para mi madre.

Él asiente y ella sabedora de su control prosigue:

-... Esta noche quiero pasarla con ella, hace días que no charlamos.

Y con sonrisa malévola se dedica a observar al chico que se encoge aun más a su lado, intentando dispersar su desilusión, va girando despacio su cuello en dirección a la ventana de nuevo:

- lógico, no pasa nada, era por proponerte algo...

Aun sin terminar su nueva creación, toca con el papel la pierna del alchico y sustrae la estrella de sus manos:

- Había pensado en dar un paseo mañana por la mañana, podrías acompañarme...

- ¡¡claro!!

Él, sin dejar que terminase, recuperó la estrella y la paseó, a modo de caricia, por su antebrazo.

No hubo en lo que restó de viaje en mi compañía más palabras, solo sonrisas, papiroflexia y caricias de una estrella.

viernes, 28 de febrero de 2014

¿Y ahora?

Tras horas, días, semanas y meses de trabajo, preparación, sacrificio, estrés, carreras... 

Después de idas y venidas, coches y aviones, prisas de viajes, de hoteles y llegadas. Tras decenas de horas en las gradas, intensos minutos en el agua, más prisas y más carreras, gritos de afonía, silbidos, esperas en cámaras de salida, últimos metros de agonía, sacrificio, risas y más de una alegría... 

Y ahora que dibujas una sonrisa al recordar estos días, al recordar cada salto, cada submarina y bocanada de aire y agua, de la primera a la última brazada, cada giro, cada volteo por los pelos, nadando con pelo suelto, temblando desde el poyete o desde abajo, con la boca seca de tragar, de nervios y suspiros...

Después de líos de bañadores, gafas y gorros mojados, acreditaciones y contratiempos, contra todo pronóstico y contra el resto, hemos dejado huella, hemos puesto cada cuál su granito de arena. Hemos hecho de la unión nuestra virtud, nuestra grandeza.

Y tras cosechar triunfos, hoy os comparto mi conclusión en un directo "¿Y ahora?".

Y ahora sólo resta continuar, día a día, brazada tras brazada, continuar. Mantener la ilusión del primer día y del primer triunfo y no perdamos las ganas ni la fuerza que nos hace únicos. El sello de identidad de nuestra natación.


lunes, 17 de febrero de 2014

A nada ya

Hace tanto ya
Volveremos a versar
A empezar de nuevo
Me quedo a ciegas.
En la espera, me ciego
No miro, ni espero
En busca de empatizar
La añorada inspiración.

Temporada tras temporada,
Sea verano o primavera,
Basas tus días en más nada:
Nadar
brazada tras brazada
Curiosa libertad encadenada
A una clorada constancia
A nada más que nadar ya.

Y a nada ya, apenas un día
Un puñado de horas nos separan
El sol que salpica mi cara,
Traqueteo de tren como melodía,
Una funda de violonchelo
Embellece el rostro de una joven
Y dispara discretos destellos
De sonrisas en mis labios.

A nada ya, solo nos queda nadar.

viernes, 31 de enero de 2014

Si sobrevive

Con todo el tiempo invertido en definir el amor, la conciencia y el alma, desparramando letras y palabras en un reparto irregular por la pantalla, sobreentiende que por más que se intenta comprender el jugo de los años, ella sin apenas esforzarse, es quién mejor consigue describirlo.

Se desliza perezosa hacia el lado de la cama que despeja mi cuerpo cada mañana, busca con sus ojos cerrados mis labios antes de seguir durmiendo. Se despierta cada día con el único anhelo de sonreirme. Busca con unas simples palabras sonsacar mi felicidad un día tras otro.

Si sobrevive a el día, ella acelera el ritmo hasta llegar a casa y desviste su sinpensar. Con algo de fortuna, llegaré antes de que se desvanezca cansada y besará mis labios con los ojos abiertos y mirando al cielo. deseará que no se acabe, para no volver a escuchar el despertador.

Ella es la canción que no podré componer, ni el verso sin recitar que recelar en el cajón del escritorio. Por supuesto, no será nunca mi mejor lienzo.

Si sobrevivo, ella es la historia que desearía contarle a nuestros hijos.