domingo, 1 de enero de 2012

Eras...




Eras el primer pestañeo matutino,
Y el último pensamiento nocturno.

Eras...

No pasa un día sin que me acuerde del querer... pasan los años y sin embargo parece ayer, cuando nos amábamos, de corazón, solo con la mirada o un abrazo. Nos amábamos.

Amor...

El amor me despreció sin miramientos. Fue minando la esperanza a base de indiferencia. Eco de la aceptación y conformidad. Acunó mi despreciada esperanza.

Esperanza, esperar, amar...

Ya no sé amar, pero no he olvidado lo que era, simplemente ya no amo. Ese deseo huyó más rápido que mis piernas cuando corro.

Correr aprisas...

Ya no hay amor en mis días. Rodeado de todo y todos, durmiendo solo o acompañado, en movimiento o parado, a pie o tumbado, corriendo o a nado. Perdió todo su significado.

Amén...

Amen o no amen el resto, les admiro, me trasmiten el sosiego de pensar que existe y es alcanzable. Mantengo fatua y leve la llama de la esperanza. Lejos ya de a quién se lo había brindado.

Quizá...

Quizá ni existas. Quizá vuelvas a tener rostro y no caras imaginadas.

Quizá, amor, querer, tú...

Quizá te acercarás a mis días, tomando entre las tuyas, mis manos, amor, quizá te acercarás a mis noches, arropando mis sueños. Te dibujo en las nubes de mi alma y te esfumas tal que humo de tabaco negro.

Quizá algún día serás lo que habré anhelado.

Quizá, quizá y quizá serás lo que nunca eras.