martes, 20 de marzo de 2012

De la furtiva eternidad (Antonio Gracia)





A través de milenios, las estrellas pulieron
Su luz para que un día fulgurase un relámpago
Y toda la creación se colmase en un ser;
Las montañas alzaron sus duros roquedales,
El mar contó sus olas, y volaron los pájaros
Mientras todo fluía hacia el lugar sublime.

El fervor luminoso, la piedra, el vuelo, el agua,
Como primera arcilla del universo, unieron
Sus hondas armonías hasta transfigurarse
En la fragilidad hermosa de tu nombre.

Como un canto rodado que tallase su efigie
Innumerables saurios, caracolas,
Sílices y metales, materia constelada
Y esquirlas de infinito, se fundieron
Para tallar la vida, fecundaron
El seminal crisol de tu existencia.

Y aquí estás. Ante mí como una redención
De la naturaleza indescifrable.

Nacen los pueblos, viven y se mueren.
Todo esplendor será ceniza un día.
Pero tú estás aquí y hoy es mi siempre.