jueves, 15 de marzo de 2012

Por legado

Tengo un mundo entero durmiendo a mi vera. Ciertamente desconozco como llegué a este lugar, si primero vino el a mí o yo me hice a él. Procuro levantarme con cuidado, pereza y de soslayo, realzo en erguida posición mi desnudo recorrido a la ventana por la que atisba la claridad del día. No la cierro ni abro para evitar el despertar de mi letargado mundo. Quién sabe qué podrás estar soñando o que sueño en vida acometerá en vigilia. Suspiro y respiro despacio disfrutando del aire regalado en mis alveolos, casi puedo saborar el intercambio gaseoso, casi pinto con satisfacción el hecho tangible de sentirse realizado. Proeza, azar, simpleza, promesas, versos, locuras, poemas, besos, mejor abrazos, agua, mar, buceos,r carne y huesos, piel desnuda, sentimientos, cordura, acierto y desacierto constantes para realizarse más completo, inconformista y afortunado de lo que tengo, pues tal como utilizo el lienzo, realzo el trazo en lo opuesto al resto: cada dia tener menos y sentirme más lleno. Vislumbrar el arte de vivir sin algoritmos ni complejos formulismos moleculares. Pues en mi conjunto solo soy esto: yo desnudo y despierto, un mundo dormido como legado y quizá un leve recuerdo para los desafortunados poseedores de alma empática que se detengan en su carrera inerte hacia su propia muerte a leerme en letras. A todos ellos, siempre gracias.