martes, 14 de febrero de 2012

Hoy es San Valentín para los demás.





Podría elegante introducirme entre las masas, bucear entre el resto de mortales, hallarme ante ti, capaz de abrazar rosas rojas, besar el amanecer sin nubes, recitar tus lindos ojos, pintarlos de atardeceres, brillar reflejando tu hermosura, agarrar miles de libros que recitarte toda vida, buscar cada mañana entre las sabanas tu sol de sonrisa, perfilar con delicadas manos la caricia de tu risa.

Mas, hoy no es mi día.

Bien podría prohibir cruzar un solo paso a tu vera sin marcar un vals de cupido, dulcinear tus miradas a los incautos ojos quijotados que en ella se despistan. Perder los sentidos para saber que sensación da amar con tus latidos no escuchados, conmocionados al obviar que no conformes, besan sin boca los rocios del alba cerca mía. Adorar con alma y labios los enseres de lo versos lanzados a tu altar.

Pero hoy es San Valentín para los demás. No para mí.

Desbocado y alquitranado ser de penumbras, deseo ser turbia henna que se seca marchita a la espera de la piel en la que posar y abrazar, besar, cruzar cosquilleos, sentir lejos el suelo, volar entre ensueños, saborear el suave matiz del roce de sus cabellos, ser contorsionista de cada uno de sus movimientos, dar un sentido claro y directo al ofrecimiento eterno de verse enamorando cada semana, hora y segundo, haciendo en todo momento, un deleite con el que retarle a sufrir el pesar de ser amado cada día de mi vida.

Pero hoy no, hoy es San Valentín, el mío es el resto del año.