martes, 8 de marzo de 2011

y Tú me preguntas por qué no puedes ser como yo

No puedes y no, no me pidas un por qué, o tendré que decir alto, claro y bien:


porque eres inteligente, aromonía en estaro puro, alegría, poseedora de actitudes que me complementan, diosa de encantos y dominadora de las artes musicales, eres el esplendor al que admiro y la voz que deseo escuchar antes de dormir y nada más despertar... por eso tú no puedes...
 no prefieres ser mi sueño, mi princesa, mi halo, mi suspiro más profundo, mi eterno anhelo, mi tortura de esencia cuando me faltas, mi ansiado deseo, mi camino, mi agua y mi desierto, mi pez y mi compañero de desvelos, mi almíbar y fruto de pasiones ocultas, mi guardiana de secretos, mi arma y mi escudo de empeños, mi ser, mi tú y mi yo, mi dos y tres y cuatro pies andando al ritmo de tu violonchelo,
 mi cielo y mi suelo, mi sendero, mi trepar de cuerda, mi nado y mi buceo, mi respirar y mi ahogo cuando no te veo, mis pies al empujar en la pared tras cada volteo, mi gorro y gafas, y bañador con que tapo mis remendejos, mi lija y mi tercipelo, mi piel y mi ropa, mi sin ropa y sin piel cuando nos vemos... mi ser y no ser cuando medito en silencio... mi no beber y ni fumar y yo qué sé qué más
 por no querer, más que ser tu endeble sueño de papel en el que dibujar un sin querer, un querer un por doquier ser tus notas en partituras de tonos sepia y tonos y barítonos, de tocar con tus dedos melodías, de tus cuerdas de quererme tanto y tan bien...