miércoles, 23 de marzo de 2011

Hambre de daño



Ojo a lo que escribo,
hoy no te va a gustar:
Traté de advertirlo,
mas no detendré el verso
mientras recito.

No hablo, no pronuncio, no grito.
No vengas tras de mí,
hoy no soy más que un negro halo
puedo morder, dañar, herir
el suelo arde tras mi rastro.

Hay momentos en los que no te acerques
estoy hecho para arrasarlo,
-¿el qué?-, no preguntes,
en mis huellas arde el suelo.
Emano odio por cada poro.

Soy ácido derritiendo lo que toco,
mis palabras, mis sonetos,
están creados para acechar malévolo,
a imprudentes, insensatos,

Mi voz es idónea para atraparlos
sólo desprende hedor a veneno
cuando se encuentran a mi lado...

Expiran Siendo simple pasto
del hambre, del dolor
son agua y alimento
para el monstruo

que en mi interior albergo.