jueves, 20 de octubre de 2011

A Ella debo mis sonrisas

Ella ocupó espacio visual, el mío, luego hurtó mi burbuja a causa del gentío, hueco de mi hueco, ella alumbró mi mañana con su sonrisa cargada de inocencia, ella. Ligeras perlas falsas ocupaban sus pequeños lóbulos, blancas como los dientes que asomaban al mirarme con brillantes por ojos. Se revolvía coqueta dándome la cara de sus rubios cabellos, perfectamente ondeados, jugando entre ellos, dibujandose trenzado en mis pensamientos. De nuevo terciaba un gesto de su precioso rostro hacia el mío. Miraba fijamente, y le devolví sus magníficas sonrisas a base de muecas intentando las mías. Quise ser como ella, admirable, espectacularmente llamativa, inocente y traviesa, quise y no. No repetiría mis años pasados e infancia de nuevo.

Llega su parada se baja, sin antes arrancarme con su manita un auricular y decía adiós con la otra, en brazos de su notoria orgullosa progenitora.

Gracias, hoy te debo mis sonrisas...