martes, 25 de octubre de 2011

Octubre de llover




Ahora comienzan tal que aguas de abril al llover,
Las gotas de por fin, de un octubre en lunes,
Ahora que el otoño es de verdad, no apetece volver,
Volver a no dormir, pero vuelve a ocurrir, para variar.


Disfruto noctámbulo de su macerar mi techo de papel.
Vivo sin saber muy bien si debo sozollos o jocosidad.
Desconociendo el fluir del agua que no podré beber,
Hoy se resta a la lista de días para peder otra oportunidad.


Cuándo pintarán las alegrías de sombrear felices
Los lienzos de mi día, a falta de perlarlos a sonrisas,
De las tuyas y las mías, cohibidas por externos matices.


Permíteme coser tus miradas devoradoras con las mías,
Bordar las horas que nos conceda la vida con hilo de risas,
Que se firmen obras con melodías de nuestro encuentro.
Ponte el vestido de ser feliz al verme, cada noche de estreno.


Disuelve las luces áureas de no ser ni uno ni dos, al vernos.
Ser instantes a cientos, la noche, las estrellas, luceros.
Alumbremos ciudades a oscuras, seamos luciérnagas perdidas.


Brillemos los colores y las curvas que trazan tus cabellos,
Atrevidos, entre ellos vistiendo los labios a base de besos.
Allí quiero dormir, recogido por las caricias que tienes por manos,
Cubriendo mi nariz, mirando tras tus ojos, la lluvia del momento.